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Una danza entre la respiración y el movimiento

Vinyasa Yoga es una disciplina creativa, capaz de ayurdanos a encontrar armonía en nuestra vida, en el Aquí y el Ahora, con su fluidez. sus secuencias están unidas estrechamente a una respiración controlada y suave que construye puentes entre el cuerpo y la mente.

Por Carolina Montiel Iglesias

En su obra completa sobre el Vinyasa Yoga, de editorial Paidotribo, el maestro Srivastsa Ramaswami precisa que el vinyasa krama yoga (entendiendo krama como evolución consciente), es una práctica de desarrollo físico y espiritual. “Al integrar las funciones de la mente, el cuerpo y la respiración en un mismo marco de tiempo, quien adopte este método experimentará un júbilo real en la práctica del yoga”, garantiza.

Explica que cada una de las posturas se practica con diversos vinyasas “variaciones y movimientos) muy elaborados y que “cada variación  está unida a la siguiente a través de una sucesión de movminentos de transición específicos, sincronizados mediante la respiración.” La unión del cuerpo y la mente “tiene lugar con el acto de la respiración como arnés.”

Bien lo sabe la Carolina Sartain-Fuentealba, instructora de yoga y directora de la Escuela El Centro de tu Corazón, quien se ha dedicado a aprender y enseñar este sistema en Chile.

En su adolescencia, la profesora fue diagnosticada de escoliosis, padecimiento que la acercó al yoga tras una sugerencia médica. Hoy, tras años de práctica y formación en Estados Unidos, expresa que el Yoga “ha cambiado mi vida en profundidad.” Detalla que su constante práctica física y mental la conecta con el momento presente, renueva su energía, la lleva a pensar en positivo y le aumenta su empatía con los demás. “He aprendido a usar mi fuerza interna y a redescubrir mi verdadero yo”, recalca.

Sobre la disciplina, Carolina destaca la influencia del profesor de yoga, curador y académico de la India Tirulamai Khrisnamacharya (1988 – 1989), guía de instructores que han marcado el yoga moderno, como K. Pattabhi Jois, B. K. S. Iyengar e Indra Devi. Khrisnamacharya captó  las raíces del Vinyasa Yoga de su padre y de sus maestros de los Himalayas. A ello sumó una fusión de posturas ancestrales y gimnasia europea. Su legado surgió a principio del siglo pasado, sin embargo hoy tiene plena vigencia.

El yoga vinyasa se caracteriza por sus altas dosis de creatividad, fluidez e improvisación. Es como “una danza entre movimiento y respiración”, ejemplifica la instructora, y añade que su desarrollo en Latinoamérica es nuevo, mientras que “es la práctica de yoga más conocida y desarrollada en Estados Unidos. He hecho, ha inspirado estilos como el Bikram, el Core Yoga y el Power Yoga Flow.”

Un sistema que brinda bienestar

El yoga vinyasa elonga, tonifica los músculos, favorece la alineación de la columna, promueve la limpieza de pensamientos negativos, beneficia la concentración y ayuda a regenerar energía perdida, entre otros beneficios conducentes a estados de bienestar y, por qué no de felicidad. Además, incentiva cambios en el sistema de vida, como un menor consumo de cigarrillos, alcohol y carne con el paso del tiempo.

“El practicante va ir generando cambios poco a poco en su vida, porque su cuerpo y alma se lo van a pedir.” Carolina Sartain-Fuentealba, instructora de Vinyasa Yoga.

“Todos los ejercicios físicos relajan, fortalecen, revitalizan el cuerpo y lo preparan para las prácticas más avanzadas de pranayamas (respiración) y meditación”, según la profesora Carolina Sartain Fuentealba. Asegura que éstas contribuyen al balance energético y acercan a las personas a la “iluminación espiritual y autorealización.”

Práctica responsable

Este enfoque del yoga tiene claros límites respecto de otros métodos. Carolina Sartain-Fuentealba plantea que es más creativo y fluido que el Ashtanga, más estricto en su secuencia. También, afirma que se distancia del Iyengar por ser menos pausado entre asanas y por usar elementos externos (sillas, ladrillos de madera, cinturones y cuerdas) sólo como apoyo y para evitar lesiones.

Vinyasa Yoga no tiene límite de edad para ser practicado, pero es importante que no se tengan lesiones serias en el cuerpo. A su vez, alumnos con presión arterial alta, problemas al corazón, embarazo y período menstrual deben omitir ciertas posturas. En tales casos, el rol del profesor es aconsejarlo de forma óptima en el desarrollo de ejercicios.

En general, una clase incluye un precalentamiento con elongación suave en el suelo y ejercicios de respiración. Luego saludos al sol y posturas como la del guerrero I y II. Se continúa en el suelo con movimientos que impactan en el abdomen y la espalda, para finalizar con una relajación. Además, se medita y se repite mantras.

Es primordial que quienes se interesen en el vinyasa yoga participen en clases -idealmente tres por semana- y talleres presenciales. Hay videos gratis en internet que se pueden usar para hacer ejercicios, pero el respaldo de un guía en el proceso de aprendizaje es clave. Sólo una vez que las posturas y secuencias se ejecuten correctamente sería posible practicar en casa y sin supervisión.

Al respecto, el profesor Chris Sartain, compañero de vida y de camino en el yoga vinyasa de Carolina, dice que los instructores pueden ayudar a los alumnos para que encuentren la postura ideal en relación a sus cuerpos, pues no todos tienen las mismas estructuras óseas y flexibilidad. “Una persona podría realizar una postura en su totalidad, mientras que otra alcanzaría un 50%”, ilustra. Lo central es que avancen en sus posturas y que no se lesionen al intentarlo.

A su juicio, “hay siempre una curva de aprendizaje entre el profesor y el alumno. Yo aprendo a observarlos y a escucharlos, y ellos aprenden a escucharse y a observarse internamente. Es una práctica muy bonita y enriquecedora.” Eso sí, remarca que el yoga exije entrenamiento y estudio continuo. Talleres, capacitaciones de estudios avanzados, retiros y lecturas sobre filosofía, historia y anatomía con un sólido aporte.

Respiración consciente

La palabra sánscrita vinyasa está compuesta por el prefijo “vi” que significa “variación” y el sufijo “nyasa” que significa “con parámetros recomendados”. Entre éstos: firmeza para permanecer en posturas de pie o sobre la cabeza, comodidad y respiración suave y prolongada.

En palabras del maestro Srivatsa Ramaswami, hay que centrarse mentalmente en la respiración durante de la práctica del vinyasa. Para esto sugere que cada vez que se vaya la mente a otra cosa, que se haga un esfuerzo en volver suavemente a la concentración en la respiración. “Por lo general, a la mayoría de la gente le resulta fácil mantener la atención mental centrada en su respiración y por eso disfruta del proceso”, relata.

Vivir por y para el Yoga

Tirumalai Krishnamacharya vivió 101 años (1888-1989), gran parte de ellos dedicados al yoga. En sus comienzos se reunió con sabios en diferentes sectores de la India. Así cultivó profundos conocimientos y prácticas espirituales. Recopiló varios títulos sobre sánscrito, yoga y estudios védicos. Luego se hizo cargo de la escuela de yoga del palacio de Mysore y entrenó a muchos alumnos, entre ellos miembros de la realeza.

El maestro adaptó técnicas de yoga, gimnasia y lucha para desarrollar secuencias dinámicas que con el tiempo estandarizó. Era generoso con sus conocimientos y desplegaba sus múltiples facetas con autoridad, sinceridad y profundidad. “Al final de casi todas las cientos de horas de aprendizaje con él yo salía sintiendo que estaba completo al haber aprendido algo nuevo, algo sutil. Cantar junto a él siempre llenaba de júbilo y elevaba el espíritu”, recuerda Srivatsa Ramaswami, uno de sus discípulos que ha dado continuidad al vinyasa yoga.

Vitalidad y confianza

Sadananda, eminente profesor de yoga, ha manifestado que “el yoga es para quien desea mejorar como ser humano, para quien desea sentirse bien consigo mismo y encontrar un sentido a su vida.” En tanto, Joaquín García Weil, también guía, menciona que “quien logra bienestar y claridad en el cuerpo y en la mente, de algún modo lo refleja en sus palabras, en sus gestos, en sus acciones o con su sencilla y tranquila presencia.

“Amar es lo más real que hay, el resto son bloqueos. En Vinyasa Yoga es una manera maravillosa de desbloquear.” Guendolyn Joy, profesora de Vinyasa Yoga.

Las personas que en algún momento se han sentido atraídas por el mundo del yoga vinyasa, son un reflejo de sus pensamientos. Por ejemplo, la instructora Cynthia Nielsen valora su conexión interna con el yoga y con sus maestros. Subraya que “la disciplina abarca todos los aspectos del ser. Veo cómo mis estudiantes se regeneran a través de esta práctica, llenándose de vitalidad y bienestar.”

Caridad Stevens, por su parte lleva practicando vinyasa por más de cuatro años. “Mi cuerpo se ha tonificado y vuelto más flexible gracias a la respiración y la activación muscular que cada postura conlleva. Me siento bien y luzco bien. Esa es mi motivación”, comparte y remarca que en este estilo se da “un fluir del movimiento que ayuda a la mente a concentrarse en la siguiente postura y en la siguiente respiración.”

Fuente: Revista Somos

Un comentario en “Una danza entre la respiración y el movimiento

  1. […] de la práctica de pranayama, nuestro prana y mente están más relajados –sin vibraciones ni pensamientos, deseos, memorias u […]

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